lectura+música random thoughts: Murakami con minimal techno Sergio Pitol
by Zeta
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lecturer
de regreso al papel, ayer fuimos a Gandhi y descubrí que hay una sección bien alimentada de libros en inglés chidos. como que me hace falta algo así lugo de por fin terminar a “La otra cara de Rock Hudson” de Guillermo Fadanelli y “La vida conyugal” de Sergio Pitol (que por cierto acabo de ver que hay una movie mexicana basada en esa historia y que no sé si quiero ver jaja).
el saldo de la visita, “Dance dance dance” de Haruki Murakami… ayer empecé a leerlo (con Kompakt Total 6 de fondo) y ya me tiene en la bolsa. quiero regresar por más, hay varios de Chuck Palahniuk que me hacen ojitos y “Atomised” de Michel Houellebecq.
no sé por qué pero creo que el minimal techno era la música apropiada para leer a Marukami.
iPod Walking random thoughts: caminar con chamarra negra mientras escuchas a los yeah yeah yeahs
by Zeta
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caminar (con iPod)
35 grados regios (de Monterrey, y no, no regios por esto) y yo decido caminar con mi iPod para tomar un camión en lugar de aceptar el ride de la mother (así le digo a mi madre).
¿por? porque había hecho una playlist súper rápida: 4 canciones de bowie, de los yeahs, de erlend oye, de spoon…
o sea, prefería escuchar Zero y Fashion en lugar de ahorrarme una sudada bien dada. y a veces así soy, me ofrecen un ride, pero si ando en mood caminata iPod, estemos a 40 grados, prefiero la caminata para escuchar música.
últimamente he caminado con un ritmazo, y si no me creen inténtenlo: caminen con Ulysses de Franz Ferdinand, Zero de Yeah Yeah Yeahs y Fashion de David Bowie… van a ver como caminan con ritmo, y si traen chamarra negra se verán más mamón je.
.cult.
estoy trabajando en lo nuevo, post revista enmedio. es una idea que tengo desde hace año y medio, y gira en torno a lo mileñal, pop culture, música, arte, diseño, urban fashion y lo demás que se me ocurra. tributo a lo banal. y el bottom line es que creo que no hay nadie que esté documentando, comentando y publicando el estilo de vida de nuestra generación. sí, pero además no hay mucho contenido que gire en torno a cosas de todos los días… nadie habla de los medios, de lo que se ve cuando sales a la calle, de lo que te platica el taxista. y todos son muy solemnes o tienen pose cuando hablan de música, pero nadie habla de “el sonidito” de hechizeros band por ejemplo… espero tener más noticias pronto. cool.
mileñal pop culture: enmedio generación x generación y google generation last.fm MGMT mileñal millenial social trends
by Zeta
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Mileñals

(este texto lo escribí para la edición #15 de la revista enmedio que debió publicarse en enero 2009)
En enmedio se nos da eso de mexicanizar términos (xófol, por ejemplo). Es una manera de burlarnos de las palabras que normalmente diríamos en inglés y que no tienen una traducción precisa al español.
En esta edición me permitiré mexicanizar a la generación de los millenials, todos aquellos supuestamente nacidos a partir de 1980-1983 (dependiendo la fuente de consulta, varía). Los millenials son los sucesores de la mentada Generación X. Claro que esta demografía aplica para el caso de Estados Unidos y algunas naciones de primer mundo en occidente. Más adelante Ángel les dirá que aquello de etiquetar generaciones es una más de las demostraciones hegemónicas del imperio estadounidense (jeje). Y es que a los sociólogos estadounidenses les encanta encontrar patrones de comportamiento generacionales para etiquetar.
En los últimos 50 años se han establecido cuatro generaciones: los baby boomers (nacidos en la posguerra 1946-1954), la Generación Jones (1955-1964), la Generación X (1965-1979) y más recientemente la Generación Y, iPod, Google o como le quieran llamar (1980-2000). Todas aplican al caso estadounidense.
Así que no, no pretendo describir las costumbres, hábitos y comportamientos de una cierta generación de mexicanos (¿quién puede?). De hecho, estoy a punto de evidenciar mi manera de ver, escuchar y sentir el mundo. Y si alguien se siente identificado con uno o más de mis hábitos de persona en el mundo, tal vez podríamos estar hablando de coincidencias generacionales. Y hasta donde Google me permitió buscar, no ha habido un intento por tratar de describir o “etiquetar” al equivalente de la generación millenial en México.
El problema está en que únicamente existen reportes periodísticos que seguramente están hechos por personas que NO pertenecen al rango de edad de un millenial. Si de por sí mi vida queda ventilada en mi perfil de Facebook, no veo por qué no pueda ventilarme un poco más para tratar de encontrar al mileñal, con ñ. En una de esas resulta que soy el único mileñal, o con suerte mucho más gente se identifique con las cosas que hago como ser un mexicano clase mediero con iPod, Facebook, laptop, acceso a Internet de banda ancha, venerador de YouTube y Dios Google, que creció con los videojuegos y que no tiene el más mínimo remordimiento nacionalista en sentirse emocionado por la victoria de Barack Obama.
Creo que con el párrafo anterior me basta para delimitar de entrada mi búsqueda del mileñal.
Quien no sienta la necesidad de moverse al ritmo de Kids de MGMT o de corear Time To Pretend hasta el desgarro de las cuerdas vocales, no puede considerarse un mileñal. De no sentir ese cosquilleo en los pies y la necesidad de gritar this is our decision, to live fast and die young, simplemente no entiende la psique del mileñal.
He aquí un elemento fundamental: la música. Crecí viendo MTV y escuchando Radioactivo 98.5. Viví la época dance, el grunge, el rock alternativo, la avanzada regia, las boy bands, el indie independiente, el indie comercial, etcétera. Empecé viendo Siempre en Domingo en el Canal de las Estrellas y terminé viendo sus videos por YouTube. Ahora puedo ver a Jools Holland y sesiones de KCRW Morning Becomes Eclectic en YouTube o en video streameado.
“Streameado“, lo que me recuerda que los mileñals -perdón nacionalistas hardcore- somos pochos. O sea, nos valemos de palabras claves en inglés para entendernos mejor. Gracias a Cablevisión, Multivisión, Sky, DirecTV y PirecTV, y a que todo el santo día nos la pasamos leyendo en inglés en Internet, hemos agregado unilateralmente (no, no le hemos avisado a la RAE) a nuestro vocabulario términos en inglés. Incluso los conjugamos en su versión pocha. Así que si a alguien no le caemos bien, es al diccionario de la Real Academia de la Lengua.
De regreso a la música. En mi iTunes tengo 10 mil 492 canciones (y contando). No imagino mis rutinarias caminatas de mi casa a la parada del camión sin el acompañamiento de mi iPod. Creo que he sido genéticamente diseñado para poder estar escuchando música en cualquier momento. Es más, ahora que lo pienso… es bastante raro que tenga momentos de soledad en silencio. Qué miedo, la constante del audio nos invade voluntariamente. ¿Acaso tengo miedo de estar conmigo a “solas”? Nah, pero está más chido pasar la soledad cuando el señor Thom Yorke me susurra al oído. deaf and lost are the children.
La obsesión musical llega al límite con el Last.fm, donde puedo tener mis propias listas de popularidad de la música que escucho. Algo así como un Billboard personal.
Ah, no sé qué sería de mi vida sin los programas P2P (la manera nice y sofisticada de aceptar la piratería). Evidentemente mis casi 10 mil 500 canciones no las obtuve de mis hipotéticos 875 discos de música que debí haber comprado (suponiendo que cada disco contiene 12 rolas). Todo se lo debo a Soulseek o Limewire, programas Peer to Peer (P2P) para compartir archivos multimedia, o sea, canciones al infinito disponibles a 5 minutos de tiempo de espera a una tasa de descarga de 50Kbps.
Si me digo ser un mileñal debo asumir que de alguna u otra manera formo parte de la cadena de piratería en línea más grande del mundo. Apenas a finales del 2008 descubrí lo fácil que es ver Milk, Frost/Nixon y Slumdog Millionare en mi laptop antes de que se estrenen en la sala de mi Cinépolis más cercano. Todo se lo debemos a los torrents, otra manera de bajar y compartir archivos en línea. ¿Series? Todas. La primera temporada de 30 Rock la terminé de bajar recientemente (en total pesa 3gb por si a alguien le interesa).
¿Qué más? La mezcla de la cultura anglosajona (la música, la moda, el cine, bla bla bla) con nuestra realidad mexicana. O sea, la globalización. Ni modo Marcos, a los mileñals si nos pega y mucho lo gabacho. Emos al estilo Glorieta de los Insurgentes, Tianguis Cultural o Mercado Fundadores. La globalización fashionista pues. Un mileñal siempre está al tanto de la moda, entendiendo ésta en cuestiones musicales, vestimenta, cine y lenguaje. ¿Cómo? YouTube, Flickr, MySpace, blogs, etcétera. Internet en general. Y aunque suene cliché, Internet sí es nuestra ventana al mundo.
La aceptación de lo naco, del kitsch. Los guilty pleasures. Los mileñals hemos aprendido a superar nuestra pena. Sabemos que el mejor disco de 1997 es el Ok Computer de Radiohead, pero ah cómo nos hace bailar en las fiestas Sentidos Opuestos, OV7, Mercurio y demás guilty pleasures. NaCo es chido, ¿no?
Como mileñal tampoco tengo ningún problema en redefinir el concepto de familia. ¿Sociedades de convivencia? Claro, anytime. La generación mileñal es liberal en ese sentido: la homosexualidad, es cosa de todos los días. Y cuando digo que es cosa de todos los días, lo digo en serio. Espero no se malinterprete, pero un mileñal puede jotear a gusto sin fobias machistas de por medio. Y a aceptar que las personas tengan diferentes preferencias sexuales, sin si quiera pensar en la incomodidad, “rareza” o diferencia que eso haga entre una u otra persona.
He ahí, las cosas que según yo me hacen ser un mileñal, con ñ de contexto mexicano.
otra vez.
tengo un grave problema con los blogs personales, pero mi vida está (semi)contada en twitter y facebook. así que este blog me servirá para escupir cuanta estupidéz se me ocurra.
estoy en un proceso de pausa creativa. solía dirigir, escribir y diseñar en la revista enmedio, pero ahora quiero planear otras cosas. enmedio me daba la oportunidad de escribir sobre lo que quisiera, y ahora que ya lo dejé en adopción espero aprovechar este blog para poder seguir escribiendo sobre lo que me gusta.
enmedio me “robaba” mucho tiempo. decidí dejarlo porque planeo regresar en algún momento con otro proyecto editorial, hecho a la medida de lo que creo que está chido. hacerlo en enmedio implicaba cambiar 360 grados con la filosofía y la esencia de lo que era -y es- enmedio.
si por alguna extraña razón te gusta leerme, lo puedes seguir haciendo a través de este blog o aquí y aquí.
quiero planear súper bien lo que será un portal/revista (próximo proyecto editorial); un día se me ocurrió una idea para estrenarme en el mundo del arte con una instalación; muero de ganas por escribir un guión de una movie/corto/docu; quiero seguir haciendo bailar a la gente con mi lista fiestera de iPod; quiero seguir leyendo y viendo cosas chidas; quiero tener un tiempo de viajar; etcéteras.
pero bueno, first things first.