
Resultado de una inequitativa elección, meses de crispación y polarización tanto social como política, la negativa a transparentar al cien por ciento la elección con el recuento total de los votos, y sobre todo ante la creciente bola de nieve de conflictos sin resolver de la actual administración de Vicente Fox, ayer se suponía que se iba a leer el último informe de su gobierno ante la nueva Legislatura.
Un notorio y aparatoso cerco de vigilancia rodeó las inmediaciones del recinto legislativo, sirviendo de escusa perfecta (hasta parece que lo planearon) para que el PRD en voz de Carlos Navarrate decidiera tomar la tribuna. La razón: para ordenar tal cerco de vigilancia se tiene que consultar al pleno del Congreso, cosa que no ocurrió, según lo dicho por Navarrete. Luego entonces no se estaba en condiciones de responder (mal uso de la palabra porque en realidad lo que se hace es fijar una postura) el último informe de gobierno de Vicente Fox. Según Reforma todos los perredistas y una dipútada de Convergencia tomaron la tribuna cargando consignas con leyendas como “Fox, traidor a la democracia”.
El númerito estaba consumado, pero Fox, fiel a la mediocracia, tendría preparado para las siguientes horas un mini informe a través de las cadenas de TV. Niños sonrientes corriendo, adultos mayores, campesinos, profesionistas, mexicanos en general acompañaban en imágenes al editado y cortado informe mediático de Fox. Era una especie de resúmen con “lo mejor de lo mejor” de los multimillonarios spots que presentó Presidencia a lo largo del periodo electoral.
Hay lecturas encontradas sobre lo ocurrido; pierde el PRD ante los ojos de los ciudadanos al impedir que Fox lea el antipopular informe de gobierno; pierde Fox al no entrar al recinto y pedir que le dejen dar su último informe; pierden, o perdemos, todos porque se demuestra una vez más la intransigencia de todas las partes; gana el “parlamentarismo” sobre el “presidencialismo” como señala hoy Felipe Díaz Garza en Reforma.
Algunos, como Carmen Arisegui, celebran el que Andrés Manuel Lópz Obrador haya convocado a sus seguidores a no trasladarse del Zócalo al recinto legisaltivo. Otros reprueban la manifestación, o el saboteo, perredista que vuelve a reafirmar su vocación reventadora.
Pero no es fácil dar un análisis en estos momentos. Se están viviendo tiempos que, postivamente, pueden desencadenar en verdaderas reformas políticas, electorales, en materia de legislación de medios, y sobre todo en la refundación o mejoramiento de las débiles instituciones mexicanas, y sin olvidar la tremenda desigualdad e injusticia social que impera. Pero también, negativamente, las posturas se radicalizan y ninguna de las partes cederá porque sería síntoma de “debilidad”, aún y cuando existan coincidencias lo que importa es imponer su visión.
Ojalá y que no sea signo de la consolidación de la mediocracia en México el hecho de que el informe haya sido diseñado para los tiempos de televisión.


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No olvidemos al cazador de cocodrilos