Decenas de intelectuales firmaron un desplegado en el que apoyan el recuento de votos que dé legitimidad al estrecho resultado entre uno y otro candidato. Además, los firmantes sugieren que no existe un fraude a simple vista, más bien irregularidades que dado lo estrecho del resultado deben ser esclarecidos con un recuento de votos.
A favor de un recuento voto por voto
A la opinión pública
A los miembros del Tribunal Federal Electoral
Luego de una competencia marcada por el infundio, la descalificación y el insulto, la reciente elección presidencial arrojó una exigua diferencia de votos entre los dos candidatos punteros. Las campañas polarizaron a la opinión pública de tal manera que hoy se hace especialmente difícil el camino hacia una reconciliación republicana.
Por si esto fuera poco, los medios de comunicación nacionales y extranjeros han dado a conocer uan serie de irregularidades que, en distintos grados, alientan la sospecha de que la votación pudo sufrir alteraciones decisivas.
Estas condiciones (campañas sucias, sociedad polarizada, número apretados y suspicacia estimulada por diferentes anomalías) exigen de las autoridades electorales una actuación apegada a la ley y, al mismo tiempo, acorde con la circunstancia excepcional por la que atraviesa el país. Los argumentos legalistas no tienen lugar ante una situación que pone en juego, hoy como nunca, la legitimidad de quien habrá de gobernar a los mexicanos durante los próximos seis años.
En estos días, un gran número de ciudadanos de las más diversas preferencias políticas reclama que el proceso electoral se revise hasta dejarlo libre de cualquier dudad. Puesto que la relevancia de cada impugnación se multiplica ante lo estrecho del resultado, y dado que una alteración del sistema de cómputo (recurso que, según se ha sostenido, pudo utilizarse para favorecer a un candidato) no es detectable a simple vista, se hace imperativo el recuento voto por voto. Quienes firmamos esta carta, miembros de la comunidad artística y cultural del país, apoyamos esta demanda.
Entre los firmantes se encuentran Carlos Monsiváis, Sergio Pitol, Fernando del Paso, José Agustín, Elena Poniatowska, Margo Glantz, José María Pérez Gay y Paco Ignacio Taibo II.
Días antes, un desplegado firmado por José Woldenberg, Federico Reyes Heroles, Jorge Castañeda, Héctor Aguilar Camín, José Luis Cuevas y Guillermo Soberón, entre otros, afirmaba que no había evidencias sólidas de manipulación o confabulación en contra de algun candidato, por lo que “no queda sino respetar la resolución del Tribunal”. Tal vez la diferencia entre un grupo (mucho más numeroso por cierto -500 firmantes) sea que el primero es más romántico en sus planteamientos, y el otro muy serio y sin más que esperar, sin exigir nada al Tribunal Electoral, la resolución final.


El escritor Daniel Sada aparece en los dos desplegados.
Curioso eh.
Es como los pokemones; si tu intelectual vence al intelectual del rival, te lo quedas.
Supongo que los promotores del segundo desplegado asumieron que él estaba de acuerdo y no le avisaron. Ocurrió igual con Poniatowska (aunque claro, ella sí apoya lo que dice el texto).
creo que ya enfadarojn con ese mismo tema.