Hoy (ayer de hecho, miércoles a las 11.59.pm) finalizaron las campañas formalmente. ¡Por fin! diríamos muchos. Largos meses de campaña que iniciaron quizá desde que Vicente Fox daba entender que Martha Sahagún tenía ganas de entrarle a la política. Desde el 2003, en las elecciones intermedias, las principales encuestadoras del país empezaban a arrojar datos de presidenciables.

Y pensar que en el PAN todo estaba listo para que el hombrecito Secretario de Gobernación, Santiago Creel, sucediera en el cargo al ya visiblemente cansado Fox. Quién iba a pensar que un ex presidente del PAN, político de bajo perfil con experiencia legislativa, daría la sorpresa para arrebatarle la candidatura al oficialista Creel, para después ser el candidato oficial. Calderón se autonombró el hijo desobediente, pero luego nos confundió a todos por si indefinición: se deslindaba de Fox, al día siguiente alababa su desempeño, para continuar por el mismo camino. Así, Calderón pasaba de ser un total desconocido ante el grueso de la población para después ser uno de los contendientes con probabilidades de ganar.

Aplicando políticas sociales de gran impacto a los sectores vulnerables de la Ciudad de México, el ex jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador crecía silenciosamente en popularidad para el 2003. Adueñándose paulatinamente de la agenda nacional, organizaba conferencias que serían conocidas después como las mañaneras a las 6am. López Obrador dictó la agenda por casi dos años.
El autollamado indestructible ha demostrado, para bien o para mal, que con todo y videoescándalos y campañas negativas tiene las probabilidades más altas de ganar la elección. El segundo semestre del 2004 y el primero del 2005 fue de López Obrador. Pasamos de los escándalos políticos, al desafuero, al linchamiento en Tláhuac y por último a la renuncia de la jefatura de gobierno.
Andrés Manuel, coincidiendo y citando dichos de Lorenzo Meyer entre otros intelectuales que “saturaron” los programas de discusión política, ha sido uno de los actores políticos más atacados en la historia de México, sino el que más. Se le ama y se le odia, es un político carismático e inteligente, está siempre en la polémica y, por lo visto, mueve los sentimientos de muchos mexicanos, a diferencia de los otros dos candidatos.
Su triunfo parece inminente, su gobierno incierto. Algunos vislumbran lo peor de todos los tiempos reencarnando en el sexenio pejerredista, otros (esperamos) que su gobierno sea uno de históricas proporciones en términos de justicia social. A lo mejor ni una ni otra visión. Pero millones le darán el beneficio de la duda el próximo dos de julio.

El PRI está vivo, pero dividido. Roberto Madrazo, ex presidente del partido junto a la ex secretaria general Elba Esther Gordillo, tomó al partido y lo hizo suyo. Se espera un raro resultado para el PRI el domingo: su candidato en tercer lugar, en el Congreso la primera fuerza.
Madrazo pasó a ser el segundo indestructible. Sobrevivió al partido, al SNTE, al TUCOM, a los penthouse en Miami, a los gobernadores priístas del norte, a todo. Sigue ahí, jugando a ser presidente. Con Carlos Alazraki a su lado, más safado qué nunca.
Sus votos podrían decidir la elección. Pero en una de esas raras tardes estilo ‘88 tal vez nos dé una sorpresa. Quién sabe, todo puede suceder.
Lo importante es que hoy (ayer) terminaron las campañas. No más basura en la radio y la tv. No más políticos en medio de las novelas, partidos del Mundial, programas de tv. No más cuñados incómodos o peligros para México. Ahora sí, veremos los tres días de más alta calidad política en muchos meses: sin los candidatos en las pantallas de televisión o bocinas de radio. Por fin.
[Fotos: EFE, vía El País]


las campañas comenzaron desde que el peje entro a ‘gobernar’ el DF con su inche conferencia de prensa todos los dias.