El País ha publicado en los últimos días varios artículos muy interesantes sobre las elecciones en México. Ayer domingo publicaron una entrevista con Carlos Monsiváis. Entre otras cosas habló de su tema favorito: la derecha en el poder, entre otras cosas.
P. ¿Qué instrucciones habría que darle a la gente para que entendiera el México que ahora se enfrenta a unas elecciones?
R. Primero, entender que, como la española, la mexicana es una sociedad profundamente americanizada. Segundo, que todas las nociones respecto a la idiosincrasia única son expresiones de un deseo de volver exótico lo que en principio no lo es. Tercero, tendría en cuenta que el desempleo ha ido creando una psicología social: cada persona cuida su empleo como un nicho; “el que tenga un empleo, que lo cuide que lo cuide…”. Cuarto: es un país de una cultura extraordinaria y de un afán de exterminio de las expresiones culturales que asombra. Y, en quinto lugar, se trata de una sociedad profundamente secularizada a la que la derecha intenta, tendré que decir que de manera necia y torpísima, devolver a las orillas del catecismo.
P. Se esfumó pronto la ilusión que hubo cuando cayó el PRI.
R. En el programa que hizo Televisa para comentar lo que sucedía en la elección que perdió el PRI, en el año 2000, y ante la afirmación de que había ganado la democracia, me permití decir que sí, que eso había pasado, pero también había sucedido que había ganado Vicente Fox. Fox resultó un antídoto vigoroso a todo triunfalismo y a todo deseo de pensar que la transición era un hecho… Esa victoria llevó al poder no sólo al gobernante más inhabilitado sino que lo rodeó de una casta en la que conviven, no sé en qué proporciones, la corrupción, la ineptitud y el conservadurismo más penoso.
P. ¿Qué consecuencias tiene ese fracaso?
R. La elección de 2006 va a ser importantísima: se enfrentan dos maneras de concebir la vida al borde del abismo, para ser algo melodramáticos; la visión de la derecha se ha probado una y otra vez como la menos indicada; la izquierda, por la que pienso votar, tiene un candidato excelente con limitaciones; no tiene ese candidato detrás un partido que interese. Tampoco puede decirse que en este momento haya claridad en todos los campos sobre cómo enfrentar la política racista de Estados Unidos, la inmigración, el desempleo, la violencia urbana, la desdicha apocalíptica del narcotráfico…
También está disponible a través de ElPaís.es un reportaje (que no profundiza) de los saldos que dejó la administración de Andrés Manuel López Obrador en ell Distrito Federal. La reportera no se explica, como muchos otros, porqué AMLO tiene una gran ventaja y apoyo en el DF con problemas tan arraigados y antipopulares como el de la criminalidad, entre otras cosas.
Pero una vez más el tono de los medios internacionales respecto a la elección es la misma: elección histórica, cerrada, polarizada y confirmando que, de ganar, López Obrador no representa una amenaza o un peligro para México.

