En medio del escándalo desatado por las grabaciones telefónicas entre el gobernador de Puebla, Mario Marín, y el empresario textil Kamel Nacif, un poco de sátira y humor político:
Primero, Miguel Ãngel Granados Chapa relata el proceso de detención de la periodista Lydia Cacho para rematar al final con una comparación entre voceros:
Desde diciembre mismo, cuando la periodista y activista civil fue detenida por agentes poblanos en Cancún, y trasladada en virtual secuestro, que ya formaba parte del castigo imaginado por Nacif, quedó clara la arbitrariedad del gobernador, que en declaraciones públicas (con una frase empleada también en su amena conversación con Nacif) decretó antes aun de que se dictara el auto de formal prisión, igualmente previsto en la maniobra, que Lydia Cacho había cometido un delito y que en Puebla el que delinque es un delincuente y debe pagar sus culpas. Los telefonemas interceptados corroboran la participación del gobernador en el montaje y trazan su propio retrato político y moral, el de su interlocutor y amigo y el de otras personas escuchadas o aludidas en las conversaciones grabadas. El origen de la intercepción no es irrelevante y debiera ser establecido, aunque los protagonistas no han mostrado el menor interés en denunciar los hechos. Tal vez con su abstención quieren privilegiar la burda y pueril defensa del gobernador, que niega la plática y hasta supone que su voz fue imitada como se hace en los programas paródicos. Por cierto que el vocero de Marín, Valentín Meneses, dedicado a desestimar los hechos, ha conseguido que por comparación ahora pensemos que Rubén Aguilar Valenzuela, el portavoz presidencial, es un genio de la comunicación y la política.
Reforma, 16 de febrero de 2006
Por último, los brutales cartónes de Helguera, Rocha y Hernández de La Jornada.





Creo que es obligadísimo el mashup de gollum con la cara de Nacif.
Falta el maestro de photoshop con tiempo libre.
¿Por qué no desafueran a Marín?…
Otra cosa, Kamel Nacif no tiene fuero… ¿y su proceso?