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AMLO, el candidato

07.29.05 | Comenta

Andrés Manuel López Obrador dejó de ser el Jefe de Gobierno del DF luego de presentar su renuncia hace un par de días. A partir de hoy López Obrador buscará, que sin duda la tendrá, la candidatura a la Presidencia de la República por el PRD en el 2006. Como era de esperárse las críticas, alabanzas y mediciones de su desempeño comenzaron a circular en los medios nacionales desde mitad de semana.

Ante los capitalinos AMLO salió muy bien librado: 7.5 de aceptación (Cargamento). Desde “un rayo de esperanza” hasta pupulista y salinista, el Peje ha llevado a los extremos de opinión su manera de gobernar, pero sobre todo su manera de ser en la política.

Al respecto me gustaría rescatar la revisión del AMLO político que hace Miguel Ángel Granados Chapa hoy en Reforma.

Acaso uno de los motivos de la popularidad de López Obrador (obviamente contrastada, si bien en menor medida, por el desacuerdo y desagrado que suscitan sus acciones y su figura) es la autenticidad de su conducta, el carácter genuino de su personalidad y su interés por la suerte de los demás, a quienes pretende gobernar. En un país donde la clase política se ha distanciado de la gente común por un modo de vida insultante, dispendioso y parasitario, López Obrador se conduce con sencillez y austeridad. No lo rodean espeluznantes y onerosos cuerpos de seguridad, que ofenden a la población con su sola presencia. Vive como un profesional de clase media, en un edificio de departamentos del sur de la Ciudad de México. Si mejoró su vivienda -hoy es más amplia que al principio, aunque no es una casa sola- fue por las necesidades de salud de su esposa Rocío, muerta hace varios años, con la misma discreción con que había vivido.

La principal tacha que se pone a López Obrador es su populismo, es decir la aplicación de una política que “para bien de todos”, atiende “primero a los pobres”. No es una postura de última hora, un medio de hacerse notar en el ámbito nacional. Es un modo de ser. Su primera tarea pública -aparte su participación en la campaña senatorial de Carlos Pellicer, el poeta tabasqueño que no escribía sobre su tierra, sino sobre su agua- consistió en dirigir la delegación del Instituto Nacional Indigenista en su estado natal. No lo hizo desde una oficina en Villahermosa. Vivió entre los chontales, en una casa de piso de tierra, como todos los demás, impulsando diversos cultivos en camellones semejantes a las chinampas nahuas.

Protestar contra la eficacia de la trampa electoral, y encabezar reclamaciones de indígenas y campesinos cuyo entorno vital fue fracturado por la explotación salvaje de los hidrocarburos, confirmaron la posición de López Obrador como dirigente social, su sintonía con la gente que lo sigue. Se creó entonces su fama de agitador, por haber presionado a Pemex en pos del pago de indemnizaciones justas. La propaganda, no el Ministerio Público, lo acusó de “tomar” pozos petroleros, aunque su acción consistiera realmente en obturar los accesos a esas instalaciones, sin pretender nunca el control de las mismas, y ni siquiera contacto físico con ellas.

Reforma, 29 de julio de 2005

Así es que el tema de la deuda pública que tanto reprochan los prianistas no afecta a la capital del país. El tema de la Seguridad, o inseguridad, es el que más preoucupa a los capitalinos (y con justa razón). El hecho de que los medios de comunicación nacionales se encuentren en el DF, además de que en recientes fechas figuras públicas han sido victimas del crímen, hace que se vea con lupa el problema de la seguridad, presente en todo el país. Los anuncios televisivos de México Unido Contra la Delincuencia, totalmente válidos, recuerda a la ciudadanía el problema de la inseguridad. Pero según las cifras oficiales, federales y locales, el crímen ha disminuído algún porcentaje. El problema es que el mentado porcentaje no puede cambiar la percepción que se tiene de la “ciudad del miedo” porque el problema de la inseguridad ha existido desde hace años.

Granados Chapa escribió ayer al respecto:

El debe más notorio en la contabilidad del gobernante López Obrador corresponde al capítulo de la seguridad, la procuración de justicia y la ejecución de penas. Aunque todas las mañanas López Obrador se reunió con los responsables de esas áreas para examinar lo ocurrido el día anterior y encarar el que comenzaba, la inseguridad es lamentable. Los índices de algunos delitos medibles con exactitud, como el robo de automóviles, por ejemplo, que se denuncia en todos los casos, disminuyó claramente. Y la oleada de criminalidad que asola al norte y el noroeste del país, aunque se reflejó en el Distrito Federal lo hizo proporcionalmente con menos virulencia. Y sin embargo, los capitalinos no sienten vivir con seguridad, y proveer esa sensación es también una labor de gobierno.

Reforma, 28 de julio de 2005

Hoy La Jornada publica una entrevista con López Obrador. En el tema de seguridad:

López Obrador reconoce que en cuestiones de seguridad pública no se está avanzando “como quisiéramos”, pero explica que no se trata de un asunto de policías y ladrones, ni se va a resolver nada más con cárceles, con amenazas de mano dura, con leyes más severas. “Tiene que ver con la descomposición social, con la falta de crecimiento económico y la falta de empleo. En 20 años no hubo crecimiento económico. El que no se haya desbordado la inseguridad no es un asunto menor.”

Agrega que en nada ayuda a la percepción de seguridad el secuestro del director técnico del equipo de futbol Cruz Azul y califica el hecho de “muy triste y lamentable”.

Y al mencionar las campañas en televisión que hablan sobre la inseguridad en la capital del país, insiste en que detrás de ellas está Claudio X. González, ex asesor de Carlos Salinas.

Añade que debido a la difusión de esos anuncios se ha llegado al extremo de que en Culiacán, Sinaloa, se piense que en la ciudad de México no se puede salir a la calle, aunque en asuntos de seguridad la capital del país ocupe el lugar 18 de las 32 entidades del país.

“Me siento satisfecho porque todos los días trabajé como ninguna otra autoridad del país. Todos los días analizamos los reportes de seguridad y todos los días se tomaron decisiones, pero mis adversarios van a decir que se trata de una asignatura pendiente.”

La Jornada, 29 de julio de 2005

Ahora nada más falta que Roberto Madrazo renuncie a la dirigencia del PRI para que el mapa de (pre) candidatos se complete rumbo al 2006.

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